En donde quiera que estés, escucha mi canto triste, conmemorando la vez, que sollozando me viste, un adiós para volver pero que nunca volviste. El rio Arauca creo, con el llanto que vertiste mi corazón se partió y hay tiene las cicatrices decir que ya te olvido seria algo mas que mentirte. Desde aquí bella mujer, el corazón no resiste el gran deseo de tener los besos que con matices junto al recodo de piel nos hacían estremecer y hacernos tan felices.
Ya siento dulce el dolor, que empezó cuando te fuiste hay esta en el corazón con frutos y con raíces, y a falta de tu calor, lo mas probable mi amor que pronto me descuartices.
Oye este canto mi amor, donde quiera que te encuentres
Escucha bien el rumor, tan triste y tan elocuente, es la voz del corazón que te ha esperado por siempre. Cuando la brisa al pasar, te acaricie dulcemente, piensa que yo en mi cantar, te añoro sinceramente y que te voy a esperar como el rio a la creciente.
Mi piel te quiere tocar, mis pupilas quieren verte, mi alma se quiere bañar en el cristal de tu fuente y yo deseo reposar, vivir, vivir y soñar, sobre tu pecho latente. Nunca te voy a olvidar, tenlo sagrado y presente, ya que te logré grabar, como un tatuaje en mi mente y esto lo puedes jurar que siempre te voy a amar mucho después de la muerte.
Jorge Guerrero